
Con riego eficiente, la quinua logra buenos rendimientos y alta calidad en Cuyo
Victor Garcia
La quinua se consolida como una alternativa productiva viable para los sistemas bajo riego en la región de Cuyo, en un contexto marcado por la escasez hídrica y la necesidad de diversificar cultivos. En ese camino, el INTA San Juan dio un paso estratégico al generar, por primera vez en el país, información local y precisa sobre el requerimiento de agua del cultivo, un factor clave para la toma de decisiones productivas.
Las investigaciones, desarrolladas en San Juan, demostraron que la quinua puede completar su ciclo y alcanzar rendimientos competitivos utilizando apenas el 50 % del volumen de agua recomendado por la bibliografía internacional. Este hallazgo resulta especialmente relevante para zonas áridas, donde el uso eficiente del recurso hídrico es determinante para la sustentabilidad de los sistemas agrícolas.
El trabajo fue liderado por la investigadora Nadia Bárcena, del INTA San Juan, y se enfocó en evaluar la respuesta del cultivo frente a distintos regímenes de riego, con el objetivo de definir cuánta agua necesita realmente la quinua para expresar su potencial productivo en condiciones locales.
Los resultados obtenidos indican que, con una lámina acumulada de entre 260 y 290 milímetros durante todo el ciclo del cultivo, es posible alcanzar rendimientos cercanos a los 1.700 kilos por hectárea. Este manejo implica una reducción significativa del aporte hídrico respecto de los valores tomados como referencia en países de origen del cultivo, sin generar pérdidas productivas relevantes.
Si bien se observa una merma de rendimiento de entre el 10 y el 20 % respecto del máximo teórico, el cultivo mantiene una buena calidad de grano y no presenta caídas significativas que comprometan su viabilidad económica. El tamaño del grano puede verse levemente afectado, aunque sin alterar los estándares generales de calidad.
La investigación ya acumula tres campañas consecutivas y se desarrolla con la variedad Morrillos INTA, evaluando de manera sistemática el comportamiento del cultivo bajo diferentes aportes de agua. El riego por goteo cumple un rol central en la experiencia, ya que permite una aplicación localizada, uniforme y precisa, mejorando la eficiencia del uso del agua y reduciendo riesgos asociados al exceso hídrico.
La quinua, si bien es un cultivo rústico y adaptado a ambientes áridos, es particularmente sensible al encharcamiento prolongado. Por eso, el control fino del riego resulta determinante. En sistemas por surco, el manejo exige condiciones de drenaje muy cuidadas, mientras que el goteo ofrece mayores posibilidades de ajuste en dosis y momentos de aplicación.
El aporte del INTA San Juan cobra mayor relevancia al considerar que, hasta ahora, en la Argentina no existían datos propios sobre el manejo del agua en quinua bajo riego. En provincias del norte, como Salta y Jujuy, el cultivo depende mayormente de las lluvias y del manejo del barbecho para acumular humedad en el suelo. En Cuyo, en cambio, la producción está directamente asociada a sistemas de riego, lo que vuelve imprescindible contar con parámetros locales y confiables.
Con estos resultados, la quinua suma previsibilidad y se posiciona como una opción concreta para productores que buscan diversificar sus sistemas productivos bajo riego. Datos medidos en campo, variedades adaptadas y un manejo hídrico eficiente configuran una base sólida para avanzar en la incorporación del cultivo en la matriz agrícola regional.


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