
El crecimiento de los bioinsumos: una revolución en el campo argentino
Victor Garcia
El uso de bioinsumos en el campo está ganando terreno a nivel mundial, y Argentina no es la excepción. La creciente demanda por productos más saludables y la preocupación por el impacto ambiental han impulsado el desarrollo de soluciones alternativas a los químicos tradicionales. En este contexto, el ingeniero agrónomo y doctor Alejandro Pérez, junto a sus colegas Ignacio Rollhaiser y Andrés González, visitaron San Juan para presentar un nuevo bioinsumo, Velum (Trichoderma Atravidire). Durante la presentación, Pérez destacó que los fungicidas tienen los días contados, ya que la tendencia global apunta hacia la limitación de su uso debido a las exigencias de los consumidores y las normativas internacionales.
En una entrevista con San Juan Produce, Pérez explicó que los consumidores actuales no solo buscan alimentos más sanos, sino que también exigen trazabilidad. "Hoy la gente quiere saber de dónde viene el tomate que está comiendo, cómo se produjo y con qué insumos se trataron los cultivos", señaló. Esta demanda está impulsando a productores y empresas a buscar alternativas más sostenibles, donde los bioinsumos juegan un papel clave. Los productos basados en microorganismos como Trichoderma permiten optimizar los recursos, obteniendo cultivos de mejor calidad y más saludables, sin los riesgos asociados a los residuos químicos.
El rol de las alianzas estratégicas
El crecimiento de los bioinsumos no solo está impulsado por la ciencia, sino también por las alianzas estratégicas entre empresas, universidades y centros de investigación. Pérez resaltó la importancia de la colaboración entre el sector privado y académico para generar avances en este campo. "Lo que buscamos en Microbial es una fusión entre el conocimiento científico y el desarrollo comercial. Investigadores de la Universidad Nacional de Río IV están involucrados en nuestra empresa, lo que permite crear sinergias que potencian cada uno de los atributos de la cadena productiva", explicó.
Las alianzas, tanto entre empresas como con centros de investigación, están a la orden del día. Esta estrategia refleja lo que ocurre en la naturaleza, donde los microorganismos se unen para formar consorcios que atacan patógenos de manera más eficiente. "Así como los microorganismos se alían para un fin común, las empresas también deben hacerlo para enfrentar los desafíos del mercado", señaló Pérez.
El futuro de los fungicidas: un cambio inevitable
La tendencia hacia el uso de bioinsumos no es solo una cuestión de preferencia del consumidor, sino también una respuesta a las crecientes restricciones en el uso de agroquímicos. "En Argentina, exportamos a mercados como el europeo, donde las regulaciones son cada vez más estrictas. Si un producto tiene residuos de fungicidas o insecticidas prohibidos, vuelve a nuestro país y afecta la competitividad del productor", advirtió Pérez.
En este sentido, el uso de bioinsumos no solo mejora la calidad de los productos a nivel local, sino que también asegura que los productos argentinos cumplan con las normativas internacionales, abriendo nuevas oportunidades de exportación. La adopción de estas tecnologías es más lenta en Argentina en comparación con otros países desarrollados, pero el aumento del uso de bioinsumos a nivel global está creando una presión que el país no podrá ignorar por mucho más tiempo.
Optimización de recursos en un contexto global cambiante
El aumento de la población mundial y la limitada superficie cultivable han llevado a la agricultura a un punto crítico. "No podemos seguir expandiendo la superficie cultivada, por lo que debemos optimizar los recursos que tenemos. Aquí es donde los bioinsumos juegan un rol fundamental, logrando mejores resultados que los productos químicos tradicionales en términos de sanidad e inocuidad", explicó Pérez.
La agricultura está entrando en una nueva era, donde los productos biológicos no solo ofrecen una alternativa más segura para el medio ambiente, sino que también permiten una mayor eficiencia en el uso de los recursos, algo vital en un contexto global donde la demanda de alimentos sigue en aumento.
En resumen, la revolución de los bioinsumos en Argentina está apenas comenzando. Con el respaldo de la ciencia, la colaboración entre empresas y centros de investigación, y la presión de los mercados internacionales, los productos biológicos están ganando terreno rápidamente. Y, como señaló Pérez, "los fungicidas tienen las horas contadas".


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