Agricultura emite protocolo de acción ante el avance de la peronospora en un período crítico de alta humedad

El Ministerio de Producción advierte sobre condiciones climáticas ideales para el Mildiu de la vid y refuerza las recomendaciones técnicas para proteger la cosecha.

AGRICULTURA08/12/2025Victor GarciaVictor Garcia
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Las señales de la enfermedad tienen que ser atacadas en un ambiente de mucha humedad

La reciente combinación de lluvias frecuentes, humedad relativa elevada, presencia diaria de rocío y temperaturas moderadas encendió las alarmas en el sector vitivinícola. Bajo este escenario, el Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación emitió un protocolo de acción urgente para enfrentar la proliferación de Plasmopara vitícola, el microorganismo responsable de la Peronospora o Mildiu de la vid, una de las enfermedades más devastadoras para el cultivo.

La advertencia técnica, difundida por la Dirección de Sanidad Vegetal, Animal y Alimentos, subraya que las condiciones actuales representan “el escenario perfecto” para la infección y rápida expansión del patógeno. La enfermedad ataca todas las partes verdes de la planta—hojas, brotes tiernos y, especialmente, racimos—poniendo en riesgo no solo la cosecha en curso, sino también la productividad futura del viñedo.

En las hojas, el Mildiu se manifiesta con las clásicas “manchas de aceite” visibles en el haz y una efusión algodonosa blanca en el envés. Cuando afecta a los racimos, la infección produce el momificado de las bayas, generando pérdidas directas de rendimiento y calidad, lo que impacta de manera significativa en la economía del productor.

Frente a esta amenaza, el organismo sanitario instó a los productores a intensificar el monitoreo y planificar de manera estratégica las aplicaciones fitosanitarias. El protocolo recomienda dar prioridad a los tratamientos preventivos, fundamentales para crear una barrera protectora antes de que ocurra la infección. En aquellos casos donde ya se detecten los primeros síntomas, las aplicaciones curativas deben ser inmediatas y ejecutadas bajo estricto criterio técnico.

Las autoridades remarcan que solo deben utilizarse fungicidas autorizados y que la elección de los principios activos, dosis y momentos de aplicación debe realizarse exclusivamente con la prescripción de un Ingeniero Agrónomo matriculado. Enfatizan que una mala elección del producto o la aplicación fuera de tiempo puede no solo resultar ineficaz, sino también favorecer la resistencia del patógeno.

Además del control químico, el protocolo destaca la importancia de las buenas prácticas culturales como primera línea de defensa: mantener la canopia aireada mediante poda y conducción adecuadas, evitar excesos de riego en períodos húmedos, y aumentar la frecuencia del monitoreo, sobre todo en lotes con antecedentes de Mildiu.

“La detección temprana es clave para evitar brotes explosivos”, advierte la Dirección de Sanidad Vegetal. De ocurrir un avance descontrolado, los daños económicos pueden ser severos, comprometiendo no solo la producción de este año, sino también la sanidad de la planta para futuras temporadas.

Con las condiciones climáticas aún favorables para el desarrollo del patógeno, Agricultura insta al sector vitivinícola a actuar con rapidez, precisión y asesoramiento profesional para resguardar los viñedos en esta etapa crítica.

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