
Prevenir es más barato que curar’: INTA plantea medidas urgentes ante el riesgo extremo de peronóspora
Victor Garcia
La industria vitivinícola está en alerta máxima. La Ingeniera Beatriz Pugliese, destacada especialista del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), ha confirmado que las recientes condiciones climáticas han generado un escenario "muy complicado para el desarrollo de peronóspora", elevando significativamente el "riesgo para la aparición de focos problemáticos en los cultivos". La especialista calificó la situación como una "alarma" e insistió en que los productores deben comprender que, para evitar problemas crónicos con la enfermedad, "tiene que prevenir".
La ecuación fatal: condiciones ideales para el hongo alga
La peronóspora, clasificada como un hongo alga, requiere de agua y condiciones ambientales muy específicas para proliferar. La Ing. Pugliese detalló que se han dado todas las condiciones, resultando en lo que denominó "las condiciones perfectas".
El patógeno prospera cuando se dan tres factores cruciales: "que el día esté nubladito, no le gusta la luz, agua libre más de 2 horas y órganos verdes sensibles para ser tocados". Además de la humedad prolongada, requiere "temperaturas bajas, menores de 20°". La situación se agrava si el inóculo, "pasa el invierno en las hojas, en el piso", ya está presente en el viñedo.
Pugliese enfatizó que, si bien en otras ocasiones el viento fuerte —como el "viento Zonda es letal" a "más de 40° este hongo se muere"— puede detener la infección. Pero esta vez las condiciones fueron ideales para la proliferación de la plaga. Si se encuentra en el terreno se desarrollará sin interrupciones durante varios días "fresquito" y "nublado y con lluvia". Además, “esto va a ocurrir si no se cura o previene siempre que las condiciones del tiempo se repitan”.
El mandato de la prevención: más barato que la cura
La especialista del INTA subraya que la estrategia debe ser la prevención temprana. Para aquellos productores que no registraron focos de peronóspora el año pasado, la indicación es imperativa: "salir urgente a prevenir".
Si el productor decide "esperar que aparezcan los primeros síntomas", la acción debe ser inmediata, utilizando "ya un curativo". Sin embargo, la prevención ofrece un doble beneficio: efectividad y economía. Pugliese fue contundente respecto a los costos, afirmando que "prevenir es más barato que curar". “Creo que prevenir con cobre es más barato", que aplicar un curativo, dijo la especialista.
Los productores deben incorporar el manejo de este patógeno a sus rutinas, debiendo "meter en el plan de curaciones a la peronópora". Vale marcar que el productor en su gran mayoría previene contra el oídio- podredumbre- . Para quienes trabajan con sistemas de producción orgánica o agroecológica, la prevención es posible "con cobre".
Un ciclo de daño que amenaza la cosecha futura
Uno de los aspectos más preocupantes de la peronóspora es que sus consecuencias trascienden la cosecha inmediata. La ingeniera advirtió que "el daño no es solo este año, sino si no tomamos las precauciones sigue para el año que viene".
El impacto de la enfermedad es doble: Por un lado, si el hongo no se controla, puede hacer "que se caiga la hoja". Por otro lado, la enfermedad compromete directamente la producción del siguiente ciclo, ya que las "yemas en los brotes verdes y son atacadas, ahí se está formando la uva para el año que viene",.
Además, el ciclo de la peronóspora persiste incluso después de la cosecha. Si las hojas infectadas caen, "esa hoja la reserva para el año que viene", manteniendo el inóculo en el piso durante el invierno. Por esta razón, la ingeniera insiste en que "hay que cuidar el cultivo todo el año", porque si el productor "no lo freno", el ciclo "no se acaba".
Monitoreo constante y desafíos de los pequeños productores
Para aquellos que optan por la vigilancia, es fundamental estar atento a los primeros síntomas visibles. La infección primaria se manifiesta en las hojas "difusas como tipo aceitosa". En la "cara inferior aparece como un algodón". Este hongo "le encanta" atacar "todo lo que sea verde", incluyendo "el racismo, la valla".
Pugliese sugirió una prueba simple para confirmar la presencia del hongo: "agarrar algunas hojitas, las ponen en una bolsa negra, hacen como una cámara húmeda, le tiran unas gotitas de agua y a las 48 horas hay que ver si aparece un algodoncito". Este método de "cámara húmeda" ayuda al productor a que "se haga el ojo".
La especialista reconoció un desafío adicional para los pequeños productores, ya que el productor chiquito que "no tiene la posibilidad de comprar un dron y está esperando que tenga piso para meter el tractor, también se complica" porque "se demora varios días" en aplicar los tratamientos.
El mensaje final es claro, según Pugliese: "Si un hombre no previene, bueno, y después se vienen las consecuencias". Por ello, recomienda "asesorarse con ingeniero agrónomo, con los extensionistas del INTA y mantener un "monitoreo constante en el cultivo", ya que la institución está distribuyendo material de alarma y prevención.


La revolución verde de San Juan: Agrogol y su diatomea líquida conquistan el mercado internacional

Bahco celebra la 5° edición de su Concurso de Poda Profesional en Vid en San Juan
AGRICULTURA24/06/2026
Productores reclaman a FECOVITA por el pago de la uva que entregaron

San Juan fortalece el control de la Mosca de los Frutos con nuevo material biológico


