
Mujeres que resisten: la historia de la Cooperativa Semillera Mercedario Ltda. en tiempos de crisis
Victor GarciaMujeres que apuestan por la producción y la tierra
En una provincia con tradición agrícola, la Cooperativa Mercedario Ltda. emerge como un ejemplo de esfuerzo colectivo, en especial femenino, frente a los embates de la crisis económica, el desmantelamiento de políticas públicas como el programa Pro Huerta y los problemas institucionales de FECOAGRO. Presidida por Verónica Aciar y con un Consejo de Administración integrado mayoritariamente por mujeres, esta entidad nacida hace casi tres décadas se mantiene activa y organizada, aun en un contexto adverso.
“La cooperativa nuestra nació el 9 de mayo de 1996”, comienza recordando Aciar en diálogo con San Juan Produce. “Fue organizada por unos productores, empleados de FECOAGRO, que se dedicaban a realizar plantines para entregar a todas las cooperativas afiliadas”. En sus inicios, Mercedario Ltda. se apoyó en apenas ocho productores que, fuera de su jornada laboral, seguían produciendo. Con el paso de los años, la cooperativa fue languideciendo hasta quedar con apenas un socio activo.
Pero un nuevo grupo decidió revivirla. “Empezamos a integrarnos los jóvenes, no tan jóvenes algunos, y así empezó a surgir nuevamente”, explica Aciar. “Con actualizaciones de semillas hortícolas, para la elaboración de Pro Huerta, con insumos y asesoramiento técnico de FECOAGRO, empezamos a producir las semillas fraccionadas que se repartían por todo el país”.

Un alcance provincial
Una de las particularidades de la cooperativa es su amplia territorialidad: “Tenemos socios en casi todos los departamentos. Nuestra sede está en Santa Lucía, pero tenemos asociados en Albardón, Chimbas, Jáchal, Calingasta, Pocito, San Martín…”. En su mayoría, alquilan fincas para la producción de semillas. Sin embargo, el panorama cambió drásticamente.
“Actualmente, estamos pasando una situación muy crítica. Al retirarse el programa Pro Huerta a FECOAGRO, las cooperativas dejamos de producir la gran cantidad de semillas que hacíamos para ellos”, relata Aciar. Hoy, la producción es mínima. “Hemos producido maíz forrajero híbrido, pero solo en una hectárea. También hicimos unos 2.000 o 3.000 metros de tomate y pimiento, muy poquitos kilos. Y algo de poroto”.

La fuerza de las mujeres
En un dato no menor, Aciar subraya: “Sí, ahora actualmente somos más mujeres que hombres. Somos 30 socios, y la mayoría somos mujeres”. La crisis las obligó a diversificar sus actividades. “La situación nos ha llevado a salir a trabajar en distintos rubros. Algunas somos maestras, otras costureras, resposteras, hay albañiles, soldadores, mecánicos. Estamos dando vuelta la situación como podemos”.
Este empuje se refleja también en su participación en capacitaciones y ferias agroproductivas. “Estamos aprovechando todos los cursos que se están dictando, como los de manipulación de alimentos, y participamos en las ferias que se realizan en los departamentos”, detalla.
La caída de un modelo
El corte del financiamiento al programa Pro Huerta dejó a muchas cooperativas sin sustento productivo. “Antes cada productor alquilaba una hectárea de tierra para los planes de siembra. Teníamos entre 20 y 25 hectáreas alquiladas en toda la provincia. Ahora no superamos las tres”, lamenta. Esta retracción golpea no solo a la economía de la cooperativa, sino también a su capacidad de articulación con otras entidades.
A eso se suma el debilitamiento institucional de FECOAGRO, la entidad que agrupaba a las cooperativas y se encargaba de la venta de semillas, asistencia técnica y canalizaba los programas. “Tenemos dos temporadas en FECOAGRO estacionadas y esperamos que si llega a salir un nuevo Pro Huerta podamos reactivarlas”, sostiene Aciar, con un dejo de esperanza.

Reconocimiento al esfuerzo
En medio de tantas dificultades, un logro reciente llenó de orgullo a las y los integrantes de Mercedario Ltda.: “Nos llevamos la sorpresa cuando fuimos al Día del Cooperativismo al Centro Cívico. Nos entregaron un reconocimiento a la cooperativa Mercedario, fuimos las primeras que nombraron y nos dieron una computadora por estar al día y activas”, cuenta con alegría. Este reconocimiento lo hizo la Dirección de Cooperativas de la provincia.
Ese orden administrativo y la persistencia de sus socios (y sobre todo sus socias) les permiten seguir de pie. Mientras muchas cooperativas se paralizan, Mercedario se adapta, resiste y se reorganiza. “La crisis nos ha afectado muchísimo —reconoce Verónica Aciar—, pero seguimos. Porque este proyecto no es solo productivo: es social, comunitario y profundamente humano”.


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