Empleo privado: San Juan y Mendoza entre las provincias que menos puestos formales perdieron desde la llegada de Milei

En un contexto nacional donde se perdieron cerca de 192.400 empleos privados registrados, las provincias de San Juan y Mendoza lograron amortiguar el impacto de la caída del trabajo formal. Ambas jurisdicciones se ubicaron entre las de mejor desempeño relativo del país, con retrocesos inferiores al 1%, muy por debajo de las bajas registradas en la mayoría de las provincias.
ECONOMÍA07/03/2026Victor GarciaVictor Garcia

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Un panorama crítico en el desarrollo económico provincial

En un escenario nacional marcado por la pérdida de casi 200 mil puestos formales, solo dos provincias lograron crear empleo privado registrado desde la asunción de Javier Milei. En ese contexto adverso, Mendoza y San Juan se posicionan entre las jurisdicciones con mejor desempeño relativo, con caídas mínimas frente al fuerte retroceso observado en gran parte del país.

Mientras el empleo asalariado privado registrado atraviesa una etapa de retroceso en gran parte del país, dos provincias de la región cuyana logran destacarse por amortiguar la caída. Mendoza y San Juan aparecen entre las jurisdicciones con menor pérdida de puestos formales desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, en un contexto nacional donde el trabajo privado registrado continúa mostrando signos de debilidad estructural.

De acuerdo con datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) correspondientes a noviembre de 2023 y noviembre de 2025, en la Argentina se perdieron alrededor de 192.400 empleos privados registrados durante la actual gestión. Sin embargo, el comportamiento no fue homogéneo en todo el país.

Solo dos provincias lograron aumentar la cantidad de asalariados privados registrados en ese período: Neuquén, con una suba del 3,4%, y Río Negro, con un crecimiento cercano al 0,7%. Ambas jurisdicciones fueron impulsadas por la fuerte expansión de la actividad hidrocarburífera en Vaca Muerta, que generó un efecto dinamizador sobre múltiples sectores económicos.

Detrás de esas dos excepciones aparecen Mendoza y San Juan, que, si bien registraron caídas, lo hicieron en niveles menores que el resto de las provincias. Mendoza mostró un retroceso de apenas 0,6%, mientras que San Juan registró una caída del 0,9%, ubicándose así cuarta en el ranking nacional de desempeño del empleo privado, entre las jurisdicciones con menor deterioro.

Un contexto nacional adverso
El panorama general del empleo formal muestra un deterioro extendido. Entre las provincias más grandes, Buenos Aires perdió el 3,4% de sus trabajadores privados registrados, mientras que Córdoba retrocedió un 2,4% y Santa Fe un 2,5%. La Ciudad de Buenos Aires también registró una caída cercana al 2,2%.

En el otro extremo, varias provincias exhibieron retrocesos mucho más profundos. Santa Cruz encabezó la caída con una baja cercana al 16%, seguida por La Rioja (-14%), Formosa (-11%) y Catamarca (-10,7%).

Dentro de ese escenario complejo, el desempeño de Mendoza y San Juan adquiere relevancia al mostrar una resistencia mayor a la pérdida de empleo formal, una situación que distintos analistas vinculan con la estructura productiva regional y con actividades que mantienen cierto dinamismo.

El efecto Vaca Muerta y su derrame
En el caso de Neuquén y Río Negro, los especialistas coinciden en que el crecimiento del empleo está directamente asociado al desarrollo del polo energético de Vaca Muerta.

El economista Jorge Colina, del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), explicó que el impacto del sector energético trasciende la actividad extractiva.

“Vaca Muerta no solo genera empleo en los pozos, sino también en la cadena de valor metalmecánica y en todas las empresas que prestan servicios a las compañías radicadas allí”, señaló.

En la misma línea, Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de la consultora Equilibra, sostuvo que el fenómeno genera un fuerte efecto multiplicador.

“Más allá de los puestos específicos en energía, hay impacto en servicios, comedores, transporte y otras actividades. Quizás no aumenta tanto el empleo formal energético, pero sí las actividades conexas”, explicó.

Más empleo, pero menos formal
A nivel nacional, los especialistas advierten que el empleo total creció levemente en los últimos años, aunque no lo hizo en el segmento de mayor calidad laboral.

Un informe de Idesa señala que, si se compara el tercer trimestre de 2025 con el mismo período de 2023, el PBI aumentó 1,3%, mientras que el empleo urbano creció 2,3%. Sin embargo, ese crecimiento estuvo impulsado por el trabajo independiente.

El empleo por cuenta propia creció cerca del 14%, mientras que el empleo asalariado registrado en empresas privadas cayó 3%.

Según el centro de estudios, el 80% de los trabajadores independientes son informales, es decir, no están inscriptos en el monotributo, lo que indica que en muchos casos se trata de estrategias de subsistencia más que de iniciativas emprendedoras.

Un mercado laboral estancado desde hace más de una década
Los especialistas coinciden en que el problema del empleo formal en Argentina no es nuevo. Desde 2011 el país mantiene estancado el número de asalariados privados registrados, en torno a los 6,1 millones de trabajadores.

Desde Idesa señalan que las decisiones de contratación de las empresas dependen fundamentalmente de dos factores: el crecimiento económico y las reglas laborales.

“En la Argentina, la producción está estancada desde 2011 y las instituciones laborales tienden a desalentar la contratación. Ambos factores ayudan a explicar por qué las empresas no generan empleo asalariado registrado”, sostuvieron.

En este escenario, el Gobierno nacional apuesta a que el orden macroeconómico y las reformas estructurales permitan revertir el ciclo de estancamiento productivo. Mientras tanto, provincias como San Juan y Mendoza logran posicionarse entre las que menos retrocedieron, en un mapa laboral donde la mayoría de las jurisdicciones enfrenta caídas más profundas.

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