
Crisis en la mesa argentina: baja histórica del consumo de carne y alerta por la falta de hacienda
Victor Garcia
La industria cárnica argentina atraviesa un escenario de extrema complejidad marcado por la retracción del consumo y problemas estructurales de larga data. Sebastian Parra, uno de los distribuidores de carne bovina más importantes de la provincia de San Juan, brindó un análisis sobre la situación actual, señalando que la actividad está atada a las medidas nacionales y a una tendencia de baja constante en las ventas.
El desplome del consumo: números que preocupan
Según Parra, el consumo registró una caída aproximada del 11% en el último semestre, cifra que se alinea con el promedio nacional. Sin embargo, lo más alarmante es que no se trata de un hecho aislado, sino de una tendencia sostenida en el tiempo. El distribuidor detalló que el primer semestre de 2024 mostró una baja del 10%, mientras que el mismo periodo de 2025 registró un descenso del 12%, lo que implica que "ya tenemos más de un 30% en un año y medio" de caída acumulada.
Esta realidad se refleja en el consumo per cápita anual. Parra indicó que hoy la media interanual se sitúa en los 47 kilos por habitante, un nivel bajo si se compara con los 60 kilos que se consumían hace seis o siete años. A pesar de que hubo una leve mejoría respecto a los 44 kilos registrados en 2023, el referente sanjuanino sostiene que este año el consumo continúa en caída libre.
La falta de hacienda y las secuelas de políticas pasadas
Uno de los puntos críticos del análisis de Parra es la escasez de animales en el país. Actualmente, Argentina cuenta con aproximadamente 50 millones de cabezas de ganado para una población creciente, lo que representa uno de los indicadores más bajos de la historia. En comparación, Parra recordó que en el año 2006 existía 60 millones de cabezas con una población mucho menor.
El distribuidor atribuye este "vaciamiento de los campos" a una serie de malas políticas y falta de apoyo al productor. Específicamente, mencionó que en el año 2006, durante la gestión de Néstor Kirchner, se cerraron las exportaciones, lo que desincentivó la producción. Al respecto, Parra afirmó: "el productor dejó de hacer vaca porque ya no le convenía el precio".
Además, explicó que la recuperación del stock ganadero es un proceso lento debido a los ciclos biológicos naturales. A diferencia del sector porcino, una vaca requiere tres años y medio para estar lista para la venta, considerando el tiempo de gestación y los dos años de engorde. "La vaca tiene que comer, tiene que tomar agua, tiene que dormir y tiene que criarse", subrayó para enfatizar que no hay soluciones mágicas para aumentar la oferta de forma inmediata.
Exportaciones, carne brasileña y estabilidad de precios
La dinámica de las exportaciones también juega un rol fundamental en el precio local. Parra citó como ejemplo lo ocurrido a fines del año pasado, cuando un pedido extraordinario de Estados Unidos por 20.000 toneladas —una cifra pequeña frente a las casi 900.000 que exporta el país anualmente— provocó que el precio de la carne "volara por los aires" debido a la falta de hacienda suficiente para abastecer ambos mercados.
En este contexto, la introducción de carne proveniente de Brasil ha funcionado como un regulador. Según el distribuidor, la carne brasileña está ayudando a sostener los precios en el mercado interno, especialmente en supermercados. Actualmente, los precios se mantienen estables o "clavados", no por una mejora en la economía, sino por el retroceso del consumo. "Nosotros venimos de hace un par de meses con el precio de la carne clavado... pero eso es porque venimos con el consumo clavado también", sentenció Parra.
La mirada de Carlos Camuña: el comportamiento del sector porcino
Por su parte, Carlos Camuña, abastecedor de medias reses de cerdos, coincidió en que el consumo de carne vacuna y de novillo ha caído considerablemente. Camuña recordó que a principios de año, durante enero y febrero, las ventas de cerdo fueron muy altas debido a que el precio del novillo se había disparado.
No obstante, tras ese pico inicial, el sector porcino también sufrió una retracción en las ventas. Camuña observó una leve mejoría reciente, señalando que "se ha recuperado un poco ahora fines de junio, de fines de junio para esta parte". El abastecedor atribuye este pequeño repunte a una combinación de factores estacionales y económicos: "yo creo que puede ser un poco de todo, el frío, la gente que va a cobrar el medio aguinaldo, el mundial, pero bueno, se recuperó ahí hace tres semanas".


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