El avance del jabalí en San Juan: un problema de producción, seguridad y salud que exige medidas urgentes

El veterinario Ignacio Celedón alerta sobre el impacto del jabalí en la producción y seguridad de San Juan. Propone la caza y el uso de trampas para frenar a esta especie invasora que devasta cultivos y pone en riesgo a las personas, retomando el espíritu del proyecto de ley de 2025
PROYECTOS VERDES25/07/2026Victor GarciaVictor Garcia

chancho

El consejo del especialista es atacar a la piara

La provincia de San Juan enfrenta una problemática creciente que pone en jaque a productores rurales y a la seguridad de la población: la proliferación descontrolada del jabalí. En este contexto, el veterinario y especialista Ignacio Celedón, advierte sobre la necesidad de implementar medidas de control drásticas, incluyendo la habilitación de la caza, sin número. Esta postura se alinea con el espíritu del proyecto de ley presentado en 2025 por el diputado departamental Leopoldo Soler, el cual buscaba habilitar de manera temporal y regulada la caza en la provincia para mitigar los daños de esta especie invasora en zonas críticas como Valle Fértil, Sarmiento, 25 de Mayo y las inmediaciones del Parque Provincial Sarmiento.

 

Un invasor sin fronteras en territorio sanjuanino

La expansión del jabalí en San Juan no es un fenómeno nuevo, pero su intensidad escaló. Actualmente, la situación es crítica en Valle Fértil, donde los animales ingresan desde la provincia de San Luis. De hecho, en el departamento del este, los productores los consideran una plaga. También está la presencia de estos animales en Ullum, 25 de Mayo, Sarmiento y en menor medida en 9 de julio y Caucete.

La presencia de agua es el factor determinante para su asentamiento. “Donde haya agua, el animal va a ir. Después alimento se alimenta de cualquier cosa, pero necesita el agua. Por eso están los valles”, explica el veterinario. Esta necesidad biológica los lleva a las zonas de producción agrícola donde el recurso hídrico y el alimento abundan, facilitando su alta tasa de reproducción.

 

Daños económicos: De los maizales a los pistachos

El impacto económico para los productores sanjuaninos es devastador, especialmente para los pequeños agricultores. El jabalí no solo consume cultivos, sino que destruye grandes extensiones a su paso.

El riesgo no se limita a los cultivos tradicionales. Con el auge de frutos secos como el pistacho y la histórica producción vitivinícola de la provincia, la amenaza se vuelve más costosa. “El chancho tranquilamente puede ir a alimentarse de la uva y ni hablar San Juan también ahora que está con la producción de frutos secos como el pistacho, si encuentra que hay pistacho como cualquier alimento, porque el chancho se alimenta de todo, entonces siempre tienen riesgo de tener pérdidas”, advierte el especialista.

 

Un peligro para la seguridad vial y humana

Más allá de las pérdidas materiales, el jabalí representa un riesgo físico constante. Su agresividad, especialmente cuando están con crías o se sienten acorralados, provoca ataques mortales en provincias vecinas como Mendoza. En San Juan, el peligro se extiende a las rutas, donde su presencia aumenta considerablemente el riesgo de accidentes de tránsito.

Para el veterinario, la situación es clara: “hay que cazarlo, lamentablemente porque es un animal plaga que no genera nada positivo, todo es negativo... son un potencial peligro en todo sentido”. El profesional critica la postura de sectores que se oponen a la intervención sin comprender el daño ambiental y humano que la especie genera, más teniendo en cuenta que no es una especie autóctona en Argentina.

La propuesta de control: Estrategia, trampas y legalización

Celedón sostiene que, dado que San Juan no permite la caza, el problema sigue en aumento. De hecho Medio Ambiente no habilitó la caza de estos animales. Pero el problema está y el veterinario bonaerense coincidiendo con la iniciativa del diputado Soler de 2025, que proponía una caza regulada, el veterinario sugiere que cualquier plan de control debe ser integral.

Una de las claves es atacar la "materia prima" del problema: la piara (el grupo de hembras y cachorros). “La piara al ser hembras y cachorros es como la materia prima de la fábrica. Sería como la materia prima de este problema. Y ahí es donde había que apuntar”, señala. Para esto, recomienda el uso de trampas de red, que son más efectivas para capturar grupos enteros de manera "amigable" antes de su sacrificio.

Asimismo, propone integrar a los cazadores furtivos al sistema legal para darles un orden y objetivos claros. “No hay que combatirlo, hay que organizarlo, normarlo, legalizarlo, darle un orden... para que los cazadores se sumen al equipo y no estar en contra de eso porque inevitablemente va a estar siempre”, afirma, subrayando que se les debe incentivar a cazar hembras y no solo machos por trofeo. Además, enfatiza que para que el control sea efectivo, “si se va a casar, hay que cazar todo el año y sin un número de individuos, porque no tiene sentido poner un límite de individuos si no es contradictorio”.

 

Riesgos sanitarios y el desafío de la carne

El manejo del animal una vez muerto es otro punto crítico. El jabalí es un vector de enfermedades que puede transmitir patógenos a otras especies y a los humanos por lo tanto no se los puede enterrar en el campo. Celedón hace hincapié en la necesidad de realizar siempre análisis de triquinosis antes de cualquier consumo, advirtiendo que la cocción por sí sola no es una garantía suficiente.

Aunque la carne de jabalí es saludable y apta para embutidos o cortes frescos, existe un vacío logístico. Actualmente, no hay frigoríficos habilitados en la región para procesar animales que llegan muertos desde el campo, lo que dificulta el aprovechamiento comercial de la plaga.

La situación del jabalí en San Juan requiere, según el testimonio de Celedón y los antecedentes legislativos, un cambio de paradigma que pase de la prohibición a la gestión activa y regulada de una especie que ya no encuentra límites naturales en su expansión.

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