Huertas advierte: sin reconversión sanitaria y tecnológica, la bonanza de la pasa de uva tiene fecha de vencimiento
Victor Garcia
La recuperación de Turquía como productor lleva a la baja el valor de las pasas
El mercado de la pasa de uva atraviesa un proceso de reajuste global tras tres años de valores excepcionalmente altos. Según explica Gonzalo Huertas, vicepresidente de la Cámara de Comercio Exterior, este periodo de precios competitivos no respondió a factores internos de la economía argentina, sino a severas dificultades climáticas en Turquía, el principal productor mundial de pasas. Sin embargo, la situación ha dado un giro este año. Aunque la producción turca no se ha normalizado por completo, el país euroasiático ha optado por una agresiva baja de precios para recuperar los mercados que había perdido debido a sus altos costos previos.
Esta tendencia a la baja se ha visto reforzada por la postura de Estados Unidos, que ha salido al mercado con precios hasta un 15% menores en algunos casos. Para Argentina, y específicamente para San Juan, este escenario plantea un desafío complejo: "los precios de todos los países que son productores han bajado bastante para poder seguir tratando de competir y mantener el mercado que le hemos ganado a los turcos y a los norteamericanos", señala Huertas. El impacto se siente con especial fuerza en Brasil, el destino más relevante para las exportaciones sanjuaninas, donde los precios han caído de manera estrepitosa, incluso por debajo de lo que se consideraría técnicamente apropiado.
El desafío de la rentabilidad y la competencia interna
Afrontar una reducción del 15% en los valores internacionales resulta difícil en un contexto de costos internos crecientes. Huertas reconoce que la situación obliga a realizar ajustes en toda la cadena, incluyendo los precios que se pagan al productor. A pesar de esto, el valor pagado por el kilo de uva destinada a pasas ha sido superior en comparación con otros destinos como el mosto. Mientras que el sector de la pasa ha pagado en promedio unos 350 pesos por kilo, las bodegas para mosto apenas han prometido valores cercanos a los 180 pesos.
Además de la diferencia en el precio nominal, el sector de la pasa de uva se destaca por su liquidez. "En la mayoría de los casos es contado 30, 60 o 90 días, pero en comparación con otros destinos, es recontra contado", afirma el dirigente. Esta disponibilidad de fondos ha permitido que el sector actúe como un motor financiero para los productores locales; incluso se han registrado compras de "pasa futura" en enero para que los viticultores pudieran costear el levantamiento de la cosecha de bodega ante la falta de anticipos en otros sectores.
Cosecha récord y calidad premium
En términos productivos, la temporada actual arroja balances positivos. Se estima que el volumen de la cosecha de pasas ha crecido un 10% respecto al año anterior. Este incremento se debe tanto a que una menor cantidad de uva fue derivada a la elaboración de mosto como a un año agronómico favorable. La ausencia de lluvias dañinas ha permitido obtener una calidad de pasa calificada como "excelente" por los expertos del sector.
Sin embargo, el éxito de la producción choca con las exigencias de un mercado internacional que no admite errores. Huertas es categórico respecto a las preferencias del consumidor: la demanda de pasa con semilla es virtualmente inexistente. Con una producción marginal de apenas 300,000 kilos, este producto carece de futuro comercial. "El mercado no le interesa. La uva con semilla va para mosto, no tiene ningún sentido seguir pensando en ella para pasas", sentencia.
Las exportaciones de pasas son la vedette del sector vitícola en la provincia. Las exportaciones de este producto en 2025 ha sido de casi 80 millones de dólares, muy por encima del mosto, el vino o las uvas de mesa.

El problema de fondo: Virosis y falta de varietales puros
El análisis de Huertas profundiza en una problemática estructural que afecta la competitividad de San Juan: el estado sanitario de los viñedos. Actualmente, la mayoría de las variedades utilizadas para pasas en la provincia han ingresado de manera informal sin controles sanitarios ni trazabilidad. Esto ha provocado una propagación masiva de virosis en las plantas, lo que repercute en la calidad y, en los rendimientos por hectárea.
Mientras que en regiones con climas similares se alcanzan producciones de 40,000 kilos por hectárea, el promedio en San Juan se estanca en los 30,000 kilos. Esta brecha del 25% representa una pérdida de rentabilidad directa para el productor, quien debe afrontar los mismos costos de mantenimiento independientemente de si la planta rinde al máximo de su potencial o no.
Para revertir esta situación, se está trabajando de forma conjunta con el gobierno provincial, bajo la coordinación de Miguel Moreno, el Secretario de Agricultura y Ganadería, en un ambicioso plan de reconversión. El objetivo es introducir variedades que ya se conocen y trabajan en la zona, como Sultanina (o Thomson), Fiesta, Flame y Superior, pero en su versión de varietales puros. El plan contempla la utilización del Instituto Seminero – INSEMI- de la provincia para realizar procesos de clonado libres de virus y trabajar con viveros locales que utilicen portainjertos certificados. "Esto nos va a permitir, en las mismas hectáreas y con la misma cantidad de agua, producir más kilos", explica Huertas, destacando la importancia de la eficiencia hídrica en la región.
Seguridad legal y el conflicto de los royalties
Un obstáculo crítico para la modernización del sector ha sido la reputación de Argentina en materia de propiedad intelectual. Debido a malas prácticas históricas en el sector de la uva en fresco, donde no se pagaban los royalties correspondientes por las variedades protegidas, el país ha sido incluido en una "lista negra" por parte de los laboratorios internacionales que desarrollan nuevas genéticas. "No es un tema de plata, es que no nos quieren vender plantas por nuestra historia de incumplimientos", lamenta el vicepresidente de la Cámara.
Por este motivo, el plan de mejora genética ha comenzado con variedades que ya no poseen patentes vigentes, lo que permite mejorar la rentabilidad sin enfrentar conflictos legales inmediatos. No obstante, Huertas resalta que existe un proyecto de ley, impulsado por legisladores mendocinos, que busca brindar el marco legal necesario para que las empresas internacionales tengan herramientas de cobro efectivas en el país. La aprobación de esta normativa podría ser la llave para que San Juan vuelva a producir uva en fresco con variedades de alta demanda, renovando viñedos que hoy se encuentran envejecidos y mermados por la virosis.
La actualización tecnológica, el saneamiento sanitario de las plantas y la seguridad jurídica se presentan así como los pilares indispensables para que la industria de la pasa de uva en San Juan no solo dependa de los vaivenes climáticos de Turquía, sino de su propia excelencia productiva y competitividad en el mercado global

