Perspectivas climáticas y su impacto en la producción: El análisis del Ing. Cristian Albors sobre las horas de frío en San Juan
Victor Garcia
El Ingeniero Cristian Albors, integrante de la Cátedra de Agrometeorología de la Carrera de Agronomía (Facultad de Ingeniería, UNSJ), brindó detalles técnicos sobre el desarrollo del invierno actual y cómo la acumulación de frío influye tanto en el rendimiento de los frutales como en el control natural de plagas.
¿Qué son las horas de frío y por qué son vitales?
Desde un punto de vista técnico, las horas de frío se definen como el tiempo en que las yemas de los frutales están expuestas a un rango de temperatura específico, situado entre los 0°C y los 7°C. Este estímulo es fundamental para que las plantas completen su descanso invernal. Según Albors, una correcta acumulación garantiza una brotación pareja, buena calidad de fruta y floración óptima.
Por el contrario, una oferta insuficiente o errática de frío puede derivar en problemas de rendimiento, brotaciones adelantadas con riesgo de heladas tardías o una disminución en la cantidad de flores y frutos. Cada especie tiene requerimientos distintos: mientras que un membrillo necesita unas 400 horas y un almendro entre 400 y 600, el manzano requiere más de 1100, cifra que el Valle de Tulum difícilmente alcanza, limitando su producción comercial en la zona.
El estado actual y la influencia del verano
Albors destacó que, hasta mediados de junio, la provincia ha acumulado aproximadamente 190 a 191 horas de frío, una cifra casi idéntica a la del año pasado por la misma fecha. Un dato relevante es que el requerimiento de las plantas también depende del verano previo: si hubo muchas olas de calor intensas, la planta necesitará más frío en invierno. Sin embargo, como el verano 2025-2026 fue "normal" (con solo una ola de calor en enero), se infiere que las necesidades de los cultivos serán las habituales.

Impacto en plagas: Mosca de los frutos y Lobesia Botrana
Un aspecto crucial del invierno es su función como regulador biológico. Albors aclaró que, más allá de las horas de frío, las heladas meteorológicas (temperaturas iguales o menores a 0°C) son las que determinan la supervivencia de ciertas plagas.
Inviernos crudos con heladas intensas y severas actúan disminuyendo la "carga inicial" con la que arrancan especies como la mosca de los frutos, la lobesia botrana y la carpocapsa en primavera. Si estas plagas no logran protegerse adecuadamente en sus estados de pupa o enterradas en el suelo, las bajas temperaturas afectan su ciclo biológico, reduciendo su población inicial cuando comienza la temporada cálida. En el Valle de Tulum, se registran en promedio entre 30 y 35 heladas por invierno, lo cual es un factor clave para el control natural de estas amenazas agropecuarias.
Pronóstico y expectativas
A pesar de un inicio similar al del año anterior, el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional para el próximo trimestre indica un 40% a 50% de probabilidades de que las temperaturas medias estén por encima de lo normal (el promedio de los últimos 30 años).
Esto sugiere que, si bien podría ser un año "bueno" en acumulación de frío, difícilmente sea "excepcional". "Dependiendo de la oferta (del medio) va a ser la reacción que vamos a tener en nuestros frutales a la hora de la brotación", concluyó el especialista, subrayando que la agricultura local sigue supeditada a las condiciones climáticas que el Valle de Tulum ofrezca en los meses restantes.

