Casposo volvió a latir: la reapertura de la mina que renueva las esperanzas de crecimiento en Calingasta
Victor Garcia
El acto de reinauguración fue catalogado por Austral Gold como una celebración
Después de seis años de inactividad, la mina Casposo volvió a ponerse en marcha en el departamento Calingasta y con ello regresó una fuerte expectativa de desarrollo económico y social para todo el departamento. La reactivación del yacimiento, impulsada por una inversión superior a los US$15 millones de la empresa Austral Gold, representa mucho más que el reinicio de una operación minera: simboliza el regreso del empleo, el movimiento comercial y una nueva etapa para uno de los departamentos más ligados a la actividad extractiva en San Juan.
El acto oficial de reapertura contó con la presencia del gobernador Marcelo Orrego y del secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero, quienes acompañaron el reinicio de un proyecto importante para el futuro minero de la provincia.
La puesta en marcha de Casposo llega en un momento esencial para Calingasta, un departamento que durante años sintió el impacto de la paralización de la mina y que ahora vuelve a encontrar en la minería una fuente concreta de dinamización económica. La operación generará más de 300 puestos de trabajo directos e indirectos y, según destacó la compañía, el 99% de la mano de obra es sanjuanina, con una fuerte presencia de trabajadores calingastinos.
La reapertura también comenzó a mover toda la cadena de proveedores locales. Empresas de servicios, transportistas, talleres, comercios y contratistas vuelven a integrarse a un circuito económico que había quedado parcialmente detenido tras el cierre operativo del yacimiento. En un departamento donde la actividad minera tiene un peso determinante, el retorno de Casposo aparece como un impulso vital para la economía departamental.
Pero el proyecto no solo apunta a volver a producir oro. Austral Gold busca implementar en Casposo un modelo de “hub regional”, transformando la mina en un centro de procesamiento para minerales provenientes de otros proyectos. Uno de los principales casos es el proyecto Hualilán, cuyos minerales podrían ser tratados en la planta de Casposo. Esta estrategia permitirá optimizar infraestructura existente, reducir costos operativos y sostener el empleo a largo plazo.
Las proyecciones de la empresa estiman una vida útil de entre seis y siete años para la operación, con una producción cercana a las 120.000 onzas de oro equivalente. Además, se calcula que para 2026 las exportaciones vinculadas al proyecto rondarán los US$60 millones, generando un importante ingreso de divisas para San Juan y el país.
El chairman de Austral Gold, Eduardo Elsztain, aseguró que la reactivación de Casposo es el resultado de una visión sostenida durante más de una década. Durante su discurso remarcó que el verdadero valor de los recursos naturales está en la capacidad de transformarlos en trabajo, producción y bienestar para las comunidades.
El empresario también destacó que la estabilidad económica, la seguridad jurídica y el nuevo contexto político resultan fundamentales para atraer inversiones mineras. En ese sentido, sostuvo que San Juan se posiciona como una de las provincias más favorables para el desarrollo de la minería en Argentina.
Elsztain recordó además los años complejos que atravesó el sector, marcados por restricciones cambiarias, retenciones y dificultades macroeconómicas, y aseguró que el escenario actual permite volver a pensar en proyectos de largo plazo. Según expresó, el mensaje unificado de las provincias mineras y el trabajo conjunto en torno a la denominada Mesa del Cobre fortalecen la confianza de los mercados internacionales en el potencial argentino.
Para Calingasta, el regreso de Casposo tiene además un fuerte componente simbólico. La mina vuelve a encenderse en un contexto donde San Juan busca consolidarse como uno de los grandes polos mineros de América Latina. Y en ese proceso, el departamento vuelve a ocupar un lugar central en el mapa productivo provincial.

