El RIMI llega a la industria de San Juan: una herramienta largamente esperada en un escenario de "supervivencia"

El ingeniero Leonardo de la Vega, presidente de la Unión Industrial de San Juan (UISJ), analizó la reciente reglamentación del Régimen de Incentivo a la Inversión Productiva (RIMI). Si bien celebró la puesta en marcha de un instrumento solicitado durante años, advirtió que la dramática transformación de la realidad económica actual limitará el impacto que la medida podría haber tenido en otro contexto.
15/04/2026Victor GarciaVictor Garcia

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La reglamentación del RIMI, orientada a Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (tramas 1 y 2), establece incentivos para inversiones productivas realizadas a partir del 6 de marzo de 2026. Para Leonardo de la Vega, la llegada de este régimen es agridulce. El dirigente remarcó que se trata de un instrumento que el sector industrial venía solicitando "hace un montón de tiempo", incluso antes de la implementación de otros regímenes de incentivo a grandes inversiones. Sin embargo, enfatizó que "las condiciones han cambiado dramáticamente" en los últimos dos años, lo que altera el propósito original del pedido.

 

De la mejora competitiva a la supervivencia

Según De la Vega, cuando el sector comenzó a gestionar esta herramienta, se pensaba como un mecanismo para mejorar la calidad de vida y la competitividad de las empresas. No obstante, en la actualidad, la realidad de muchas PyMES ha girado hacia la "supervivencia". "Desgraciadamente este régimen no va a tener el impacto que debería haber tenido si el gobierno hubiera reaccionado cuando el sector lo estaba pidiendo", señaló el presidente de la UISJ.

A pesar de la demora, el ingeniero aclaró que desde la institución no se critica la llegada de incentivos, ya que cualquier herramienta que acelere el retorno de inversión es vista con buenos ojos. Sin embargo, reconoció que es probable que solo las empresas con mayor "espalda" financiera puedan aprovecharlo plenamente en este momento.

 

Alcances y beneficios técnicos del RIMI

El nuevo régimen contempla montos mínimos de inversión diferenciados según el tamaño de la empresa: USD 150.000 para microempresas, USD 600.000 para pequeñas, y hasta USD 9 millones para Medianas Tramo 2. Los principales beneficios incluyen:

  • Amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias (en 2 cuotas para bienes muebles y reducción de vida útil al 60% para obras).
  • Devolución de créditos fiscales de IVA transcurridos tres períodos mensuales.

De la Vega destacó que una de las incorporaciones más valiosas para la provincia es la de los sistemas de riego agrícola y mallas antigranizo. Para estos rubros, junto con los bienes de alta eficiencia energética, no se aplica el requisito de monto mínimo de inversión y la amortización se realiza en una sola cuota. Esto representa un alivio para la agroindustria sanjuanina, especialmente frente al desafío histórico de la sequía.

 

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Las críticas del sector industrial

Pese a los beneficios, la Unión Industrial Argentina (UIA) ha manifestado que los montos mínimos de inversión resultan elevados para muchas PyMES y no reflejan las necesidades actuales en áreas como digitalización o innovación, que suelen requerir inversiones menores pero estratégicas. Asimismo, existe una demanda por mayor automaticidad en los beneficios para evitar trabas burocráticas y cupos que limiten el impacto real de la devolución del IVA.

En conclusión, aunque el RIMI es recibido como una ayuda necesaria, el sentimiento en la industria sanjuanina es que se ha perdido una oportunidad de oro por la falta de respuesta oportuna. "Hemos perdido una posibilidad por la temporalidad en la que se da", sentenció De la Vega, subrayando que hoy muchas empresas trabajan al costo y ven en este régimen un auxilio que llega en un momento de extrema fragilidad.