Sin agua, con problemas y algunos dirigentes que piden agua como una esponja
Victor Garcia
Alrededor del 20% de los viñateros tienen riego inteligente
Un sector de los productores agropecuarios, principalmente viñateros, salió a pedir que se entregue más agua para el riego. Cuestionan que con el cronograma de cortas que se propone el gobierno para manejar la gravísima crisis hídrica. Estos dirigentes sostienen que no obtienen una explicación técnica y formal sobre lo que está pasando. Además, reclaman al Ministro de la Producción, el por qué se disminuye el volumen de agua cuando al conocerse la temporada hídrica se prometieron alrededor de 700 hectómetros cúbicos, omitiendo que el pronóstico se ajustó en diciembre y en la actualidad el derrame del agua por el Río
En este contexto paralelamente se está organizando una reunión con productores para este lunes 2 de marzo. El tema es el volumen de agua que se distribuirá a la producción. En la cabeza de los dirigentes y en sus pretensiones buscan que el volumen de agua que se destine al agro sea de 700 hectómetros cúbicos, aduciendo que hay agua en el dique, sin tener en cuenta que las cotas están limitadas a lo que es la seguridad de las presas que es de 579,2 Hm3, en la sumatoria de las tres –En hectómetros cúbicos: 237.1 para Los Caracoles, 191.58 para Punta Negra y 150.5 para Ullum-. La realidad es que en el plan de gobernanza del agua que tiene el gobierno, no quiere poner en riesgo a los diques, pues si se baja de la capacidad establecida y se utilizan los descargadores de fondo, práctica que se utilizó recurrentemente en el gobierno de Sergio Uñac, cuando Maximiliano Delgado era director de Hidráulica, existe el peligro que estos, por sedimentos en el fondo de las presa, se embanquen o tapen y quede inutilizado un dique que cuesta millones de dólares.
Lo cierto es que el derrame del Río San Juan es crítico. El pronóstico ajustado indica que en su límite inferior será en el año de 531 hectómetros cúbicos y en los primeros meses de la temporada – octubre –febrero- está por debajo de lo que indica ese límite.
Según información oficial en lo que va de la temporada agrícola se han destinado 431 hectómetros cúbicos para el consumo. De estos 20 hectómetros cúbicos han sido destinados al consumo humano y 411 para el agro. Cuando se analiza el pedido de los productores sobre más caudal de agua, la situación se complica, si se entiende que desde octubre a febrero, el río San Juan derramó 308 hectómetros cúbicos. Por lo que si se hacen cuentas, se entregaron 103 hectómetros cúbicos más de lo que trajo el río. ¿De dónde salió es volumen de agua? Lógicamente de las reservas que quedaron en los diques de la temporada pasada cuando el río San Juan aportó 1247 hectómetros cúbicos, que sirvieron para recuperar agua y tener un volumen que permita capear los tiempos complicados. Este es uno de los más complejos, si se entiende que el Río San Juan en febrero tuvo días donde el derrame de agua fue solo de 20 metros cúbicos por segundo, llevando a un promedio de derrame de 25 metros cúbicos por segundo. Vale marcar que lo estimado es que el Río San Juan, en 2025/2026 aporte no más de 847 hectómetros cúbicos. De estos el 20% se destina al consumo humano y el resto va al agro. Pero también se tiene que sumar que alrededor de 100 hectómetros cúbicos se pierden por año por evaporación.
Lo que sin dudas, tomando el agua que aportará el río 847 hectómetros cúbicos, restando los 100 hectómetros cúbicos por evaporación y los 120 que se tienen que destinar al consumo humano, quedan disponibles 627 hectómetros cúbicos, un volumen muy por debajo de lo que los productores piden que es de 700 hectómetros cúbicos.
Fuentes consultadas, sostienen que una parte del Consejo de Hidráulica está haciendo política con el agua. Es que con este tipo de pedidos, lo único que hacen es que si se llega al límite de la seguridad de presas, es que se ponga en riesgo el agua de la población. Técnicos consultados, dicen que por debajo de eso, el agua puede tener turbidez y llevar algunos sólidos que complicaría el procesamiento del agua en la Planta de OSSE, pero que a la vez traería problemas a los propios productores, porque al llevar agua turbia, los canales se embancan con mayor facilidad.

El riego por inundación es poco eficiente con alto consumo de agua
En esta lectura crítica de los intereses de algunos consejeros, quienes están de cerca con el manejo del agua miran de reojo pues quienes hacen reclamos son principalmente viñateros, un sector que tiene una bajísima eficiencia en el riego. Los datos indican que entre el 75 y el 80 por ciento de los viñateros tienen riego a manto con una eficiencia que no supera el 40 por ciento. En contraposición de sectores olivícolas, pistacho o tomate para industria que invirtieron en riego inteligente lo que les lleva a tener una eficiencia que puede alcanzar entre el 80 y el 90 por ciento. Eso si, estos sectores invirtieron en sus predios para seguir trabajando y creciendo a pesar de la crisis hídrica.
Siguiendo la lógica de algunos dirigentes, que solo les importa el presente y el seguir haciendo lo que históricamente hicieron, en lo que el valor del agua no les representó nunca un punto en su ecuación económica, si se gasta el agua de las reservas como lo demandan ¿qué va a ocurrir el año próximo si la situación hídrica se complica aún más? ¿Esta actitud “dirigencial” puede poner en riesgo el agua para el consumo humano?
La realidad es que agua “no hay” y la única forma de sobrevivir es siendo eficientes “administrando la gravísima crisis hídrica que hay. Caso contrario, el oasis productivo si no es eficiente para usar el agua, se convertirá en un desierto.

